[Reseñas] Batgirl: Mente abierta

Portada de Batgirl: Mente abierta

Edición original: Batgirl núms. 45 a 52 USA
Fecha de salida: Septiembre de 2016
Guión: Brenden Fletcher, Cameron Stewart
Dibujo: Babs Tarr, Cameron Stewart, Eleonora Carlini, Horacio Domingues, James Harvey, Ming Doyle, Rob Hayes, Roger Robinson
Formato: Tomo rústica, 200 páginas
Precio: 18,50 €

Batgirl se despide de los Nuevos 52 en España con la publicación de este último volumen de sus aventuras que nos trae ECC antes de que el personaje dé el salto a «Renacimiento». Y lo hace con un último tomo algo más extraño que los anteriores, porque tienen que cerrar tramas para dejar el personaje sin cargas una vez terminada esta etapa y parece ser que a los responsables de la serie les sobraban números. Así que tras el excelente «Batgirl: La chica murciélago de Burnside» y su más que decente continuación «Batgirl: Interferencia», nos encontramos con un fin de etapa irregular que empieza con una historia de relleno que tan solo sirve para cerrar la subtrama secundaria de la boda de la mejor amiga de Bárbara. No seré yo quién discuta la importancia (o no) de dedicar un número entero a algo así, aportando poco más que el cierre temporal del capítulo más importante de su vida amorosa y de paso descubrir que Dick Grayson está vivo, pero la sensación de relleno que les ha quedado es total.

Pero no nos adelantemos a los acontecimientos y centrémonos en la que es la historia más importante del tomo, la que viene gestándose desde el principio con todos los problemas de memoria de Barbara y su enfrentamiento pasado contra una versión virtual de sí misma. Algo está pasando con la heroina, incapaz de recordar todo lo que vive y sintiéndose mucho más cansada de lo habitual. Algo, ¿pero qué? A esa pregunta es a la que deberá poner respuesta Batgirl antes de cerrar definitivamente este capítulo de su vida y ponerse manos a la obra para salvar a Olive y Maps, alumnas de la Academia Gotham, de un peligro que ha puesto sus miras en el célebre internado.

Escrita todavía por Brenden Flecher y Cameron Stewart, con su más que personal sello, Batgirl ha sabido ganarse un hueco entre lo más destacable de los Nuevos 52 por su capacidad para diferenciarse y marcar un camino propio que otras cabeceras siguieron después con mayor o menor éxito. Este último volumen cierra de forma correcta esa etapa y lo hace con el mismo tono desenfadado que la ha caracterizado desde que la chica murciélago se puso sus Dr. Martins amarillas y pisó con determinación el barrio de Burnside. Pero antes del hasta luego que supone este último tomo, antes de la llegada de Renacimiento y de la vida más allá de Burnside, todavía quedan algunas cosas que poner en orden. ¡Y a Barbara le encanta el orden!

Página de Batgirl #45Como decía, el primer número está centrado únicamente en la boda de Alyshia y Jo, aunque lo interesante no es la boda en sí o lo extremadamente preparada que está Barbara para cualquier situación, sino la irrupción de Dick Grayson y como Barbara decide no dejarse llevar por sus encantos y pasar página. Pero hasta ahí. No es hasta el final del número cuando se plantea el gran desafío al que tendrán que enfrentarse en los próximos números y es a partir de entonces cuando la cosa se pone interesante.

Sin desvelar demasiado, es cierto que la trama es algo predecible y el gran misterio realmente no es tal, pero como todo se cuenta de forma muy amena y con las dosis necesarias de humor y drama fuera y dentro de la vida de máscaras y capas, es bastante disfrutable si lo que se busca es algo ligero. Lo mismo pasa con el arco argumental en el que visitamos la Academia Gotham, cruce incluido con los protagonistas de dicha cabecera.

Pero lo importante, más que si la trama es enrevesada o brillante, es nuevamente la soltura con la que se desenvuelven para convertir una serie de superhéroes en algo único y diferente a todo lo demás. La forma en la que mezclan géneros y salen airosos del paso, creando una aventura superheroica con un claro tono para chicas que realmente es para todos los públicos (a menos que tengas una necesidad imperiosa de leer cómics de hombres musculosos, mujeres pechugonas, testosterona y explosiones, claro), es un claro ejemplo de que no todos los personajes tienen que seguir el mimo camino y que a veces se pueden explorar otras fórmulas sin perder la esencia del personaje. Y no se trata solo del reinventarse o morir, es que antes de esta etapa, la «Batgirl» del Nuevo Universo DC solo era otro cómic más de la Batfamilia, algo prescindible que no encontraba su lugar y que avanzaba bajo la sombra del murciélago, sin identidad propia. La Batgirl de Burnside, pese a la ligereza de sus tramas, el tono desenfadado y la apuesta por abarcar el género de otra forma, rebosa de carisma y personalidad.

Página de Batgirl #46Tal vez se hayan encontrado con el mismo problema que otras colecciones no principales al tener que adaptarse a un final anunciado y no tener así la libertad para hacer lo que quisieran por miedo a quedarse a medias. Paradójicamente eso es lo que ha hecho que al final con este volumen no hayan terminado de despegar y nos encontremos con varios arcos diferentes que apuestan por un desarrollo algo más corto.

Y puestos a poner pegas, el baile de artistas ha sido mucho mayor en esta entrega y eso supone cierta ruptura con lo que hasta ahora aportaba el estilo de Babs Tarr. Porque Tarr nos ofrecía un dibujo bien hecho con un estilo muy personal apoyado en viñetas sin contorno y colores muy suaves. Cuando ella se aparta y deja su puesto a los demás, esa magia se pierde (no necesariamente la calidad) y pese al intento de emular a Tarr para dar algo de homogeneidad la cosa no queda igual. No es que eso sea un problema para leer el cómic, pero el salto entre un estilo y otro sí es notorio.

En cuanto a la edición, poco que añadir. ECC ha optado por integrar en un tercer y último volumen todo lo que quedaba de esta etapa para así dar una despedida a la chica murciélago y tenerla lista para su Renacimiento.

Viñeta de Batgirl #49

Cuando DC inició los Nuevos 52 y le dio colección propia a Batgirl, empecé a leerla pero no conseguí engancharme. Le faltaba personalidad y no dejaba de ser una extensión de lo que se hacía en otras colecciones de la Batfamilia. Stewart, Fletcher y Tarr apostaron un tiempo después por algo muy diferente, que podía salir muy bien o pasar completamente desapercibido. Afortunadamente, dieron en el clavo y marcaron el camino para lo que debería hacerse después con Batgirl y otros personajes. Esta vez sí consiguieron llamar mi atención y el viaje ha merecido la pena pese a los altibajos. Batgirl ha sabido encontrar una identidad propia y diferenciada, un tono particular y adecuado, y un traje nuevo que pese a los detractores sigue cautivando a muchos fans.

Y aunque ya no sea en los Nuevos 52 sino en lo que vendrá en Renacimiento: sigue así, Babs, que vas bien.

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