ENTREVISTA AL ACTOR ALAIN HERNÁNDEZ: “LOS TRABAJOS QUE MÁS HAN MARCADO MI CARRERA HAN SIDO LOS DE “PALMERAS EN LA NIEVE” Y “EL REY TUERTO”

Seguimos con nuestras entrevistas en confinamiento con una charla con nuestro amiguete Alain Hernández al que todos conocéis por sus trabajos en películas como “Palmeras en la nieve” o “Que baje Dios y lo vea” o series como “La Caza. Monteperdido” o “El accidente”. De su carrera, del cine español y de la realidad que nos está tocando vivir estos meses por el Covid-19 hablamos durante un buen rato.

Os dejamos con nuestra entrevista al actor Alain Hernández:

– Como sabes, siempre comenzamos nuestra entrevista con la pregunta de, ¿cómo está viendo el día a día en este confinamiento Alain Hernández?

– Como todo el mundo, creo, con tranquilidad, en casa y con mi familia. Este confinamiento me ha permitido estar con mi chica y con mi bebé, lo único bueno que se le saco al coronavirus es estar poder viendo cómo crece día a día mi pequeño, si es que se puede decir algo positivo de las consecuencias de esta pandemia.

– ¿Qué será lo primero que harás cuando se acabe el Estado de Alarma y volvamos a esa “nueva normalidad” que anuncian los medios?

– Lo primero que haré será ir a ver a mi madre, luego a la madre de mi chica, hemos sido muy estrictos durante todo el Estado de Alarma, imagino que como todo el mundo, y no hemos querido visitar a familiares por precaución por lo cual va a ser lo primerísimo que hagamos cuando podamos salir y hacerlo. Ahora mismo no sé en qué fase es (risas) pero echo de menos mucho a mi madre, mis hermanos, mi hermano, mis sobrinos…

– Creo que la declaración del Estado de Alarma te pilló en el rodaje de la segunda temporada de la serie “La Caza. Monteperdido”, ¿no?

– Sí, justo habíamos acabado la tercera semana de rodaje en Mallorca de “La Caza. Tramuntana” y estábamos viendo cómo llegaban las noticias de que se iban cancelando rodajes en la península y todos los miembros del equipo nos dimos cuenta que eso nos podría pasar en cualquier momento a nosotros. Y así fue, el viernes, creo recordar, 10 de marzo, en el descanso de comida nos comunicaron que se suspendía el rodaje sin día de vuelta pero que nos facilitaban todo lo que podían. Esa misma tarde seguimos rodando para acabar la jornada pero en un ambiente muy raro, entre melancólico y tensión de no saber bien qué estaba pasando. Sin embargo, fue una decisión muy acertada por la productora, viendo lo que ha venido después, y lo aplaudimos porque lo primero es la seguridad de todos.

– ¿En qué momento y por qué decidiste dedicarte a la interpretación y no trabajar en la empresa familiar?

– Pues, la verdad es que fue cuando empecé a trabajar en el programa “Salvados”, de Jordi Évole, porque ahí comencé a ganar un poco de dinerito, no mucho, pero sí lo suficiente como para darme ese empujoncito de decir lo intento, dejo la empresa y me dedico al 100 % a la interpretación. Hasta entonces lo había ido compaginando, la empresa familiar con trabajillos en televisiones locales con Marc Crehuet, que ya nos habíamos conocido años antes en 2006, y en 2008 fue cuando llegué a “Salvados”. Siempre quise tener los pies en el suelo y no lanzarme a lo loco.

– Con la película “El fotógrafo de Mauthausen” se habló mucho de la pérdida de peso de Mario Casas, pero tú también adelgazaste de una manera considerable.

– Tuvimos que hacerlo la mayoría para que fuera más verosímil. Mario tuvo más éxito y lo fue haciendo más progresivo. Yo lo tuve que hacer más agresivo y dejé de comer durante el mes de octubre porque acabé el rodaje de la película “Solo” a primeros de ese mes y a finales del mismo ya me tenía que incorporar al rodaje de “El fotógrafo de Mauthausen”. Pude perder algún kilo pero durante el rodaje fui bajando más. Recuerdo que comencé el rodaje con 72 kilos o así y acabé con 64 en Budapest. Entre esto y el maquillaje, posición de cámara y de luz, creo que el resultado fue magnífico. Recuerdo que allí Marío y yo ibamos al balneario y nos metíamos unas sesiones de sauna increíbles, más bien para mantener peso porque perder más era incluso contraproducente. Pasamos mucha hambre y nos afectó al estado de ánimo, la verdad.

– No sé si lo sabes pero coprotagonizas una de las películas españolas más taquilleras de la historia, me refiero a “Palmeras en la nieve”, que recaudó 17,1 millones de euros.

– Sí, claro que lo sé, y es un orgullo haber participado en una peli con tan bonita y con tanto éxito y que está en el recuerdo de tanta gente. También trabajé en la película “Ocho apellidos catalanes” pero aquí mi aportación es pequeñita. Cuando hablo de los taquillazos en los que he trabajado para mí es la única de la que hablo. El resto de mi filmografía (“Solo”, “Que baje Dios y lo vea”, “El rey tuerto”), por unas razones u otras no han funcionado tan bien en la taquilla, pero muchas veces es una tema de copias e inversión en publicidad. Sin embargo, yo estoy muy orgulloso de todos mis trabajos. Luego la taquilla, nunca sabes cómo va a responder el público.

– Tu primera película como protagonista absoluto es “Solo”, de Hugo Stuven, ¿cómo trabajaste poder convertirte en el surfista Álvaro Vizcaíno e interpretar su dura agonía y experiencia vital?

– Bueno, como protagonista absoluto se puedo decir porque estaba solo en casi toda la película, aunque aquí discrepo contigo porque pienso que ya fui protagonista en “El rey tuerto” y en “Plan de fuga”, ambas anteriores a “Solo”, pero sí, si se trata de verme a mí solo en pantalla prácticamente todo el tiempo, tienes la razón. Será difícil que tenga un personaje así otra vez en mi carrera. Esta historia fue todo un reto pero desde el primer día que aterricé en Fuerteventura, el propio Álvaro me contó cómo fue su odisea y cómo era su relación con su entorno que me sirvieron mucho para mi interpretación. Así, sobre lo escrito en el guion, por Hugo Stuven y Santiago Lallana, se habían tomado licencias y era nuestro Álvaro Vizcaíno, no era 100% el real. Hablar con él me sirvió mucho para esa parte más personal, de sus relaciones, y esa redención que él hace durante todo ese tiempo que está en la cala solo a punto de morir. Le preguntaba, ¿qué sintió en esos momentos, ¿qué le dolía? Le agradezco mucho que estuviera implicado 100 % en este proyecto.

– Has trabajado con algunos de los mejores actores de nuestro cine como Luis Tosar o Javier Gutiérrez pero, ¿con quién te gustaría compartir reparto en cine?

– Es una pregunta que me están realizando bastante últimamente y, ya por pedir, me encantaría trabajar con Ricardo Darín. Hace años que admiro su naturalidad en todos los personajes que interpreta. He visto entrevistas suyas y me parece una persona tan íntegra y con una personalidad tan limpia y tan real que es un referente. Ojalá algún día pueda trabajar con él y aprender, como hice con Javi o Luis en su momento, que fue toda una masterclass. Aprender esa manera de estar en el set y atacar las secuencias. Quizás sea la parte que más admiro de estos actores, la solvencia de cómo las ruedan y marcan muy bien el tempo. Saben cuanto tienen que acelerar, frenar, cuando hay que hacer la pausa. Eso es la maestría y la profesionalidad de estos grandes actores.

– De todas las películas de tu filmografía, ¿cuáles son las que más te han marcado personal o profesionalmente?

– Fácil. Lo que marcó un antes y después en mi carrera fue “Palmeras en la nieve”. Primero, porque me demostré a mí mismo que podía jugar en esa liga de grandes producciones españolas y con un persona principal y hacerlo con solvencia. Y, luego, creo que “El rey tuerto” es la otra peli que más me ha marcado porque fue la adaptación de una obra de teatro que veníamos representando desde hace dos años. Y rodar la película fue como la culminación, la guinda del pastel. Fue como hacer un largo que habíamos ensayado durante dos años. El rodaje fue duro porque grabamos en castellano y en catalán, simultáneamente. Rodábamos una secuencia en castellano y cuando el director, Marc Crehuet, decía que era buena, la volvíamos a rodar otra vez pero en catalán. Fue todo un poco locura porque la rodamos en tan solo 17 días. Creo que el espectador puede ver esa complicidad que había entre nosotros y, en lo personal, mi personaje, el antidisturbios, me ha marcado mucho. La crítica lo valoró muy bien y, sincerándome, creo que es el mejor trabajo que he hecho hasta la fecha.

– Para terminar, pregunta clásica, esperamos tu pequeña lista de películas españolas que recomiendas y, ¿cuál es la película española que más veces has visto?

– Una lista. En principio, todas las mías (risas). Hay que verlas sí o sí. Luego me vienen, “El reino”, de Sorogoyen; “La isla mínima”, “Grupo 7”, de Alberto Rodríguez; “Magical Girl”, de Carlos Vermut; “Celda 211”, de Daniel Monzón; “El orfanato”, de Bayona; “Tesis”, “Mar Adentro”, “Los otros”, de Amenábar; pero hay muchísimas más.

La película que más veces he visto, exceptuando las mías, como es lógico, porque las veo en las premieres, con la familia, amigos, etc, es “Airbag”, de Juanma Bajo Ulloa, que, junto a “El otro lado de la cama”, son las pelis que más me han hecho reír. A Karra Elejalde, cuando trabajé con él en “Que baje Dios y lo vea”, se lo comenté, que había sido mi peli de cabecera, y creo que de mi generación. Es una comedia muy gamberra que es irrepetible. Su personaje, de “El Pazos”, nos enamoró a todos, y creo que tiene momentos míticos.

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